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El
Pirineo catalán es una de las zonas más representativas
de Cataluña, en lo que a patrimonio natural y cultural
se refiere. Respecto al primero, el medio natural, destacar
la gran diversidad paisajística como consecuencia de
su situación geográfica, su formación geológica y su
climatología. Así podemos destacar, de entre innumerables
ejemplos, los numerosos lagos de formación glaciar ubicados
en valles, contrastando con formaciones montañosas de
espectacular verticalidad como Els Encantats, en el
Parque Nacional de Aigües Tortes y Sant Maurici. .
Pero
la belleza natural de los Pirineos y en concreto de
la comarca del Pallars Sobirà, más de la mitad declarada
de interés natural (PEIN), no sólo radica en el paisaje,
también en el buen estado de conservación de la mayor
parte de las formaciones forestales y su fauna, con
una gran diversidad de especies, representativas, en
la zona y algunas desgraciadamente en peligro de extinción
como el oso pardo, el mochuelo boreal, la perdiz blanca,
el urogallo, la nutria y el quebrantahuesos entre otros.
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Dentro
del patrimonio cultural que posee la comarca, la arquitectura
representa su máximo exponente, con un románico único
y pueblos que conservan aún todo el encanto de una arquitectura
tradicional de montaña, dominada por la losa, la madera
y la piedra. Las poblaciones de Pe rámea y Gerri de
la Sal son muestras de este románico y de su pasado
medieval..
Por
último querríamos destacar lo que ha sido la fuente
más importante de recursos para la comarca, el río la
Noguera Pallaresa. Nace en la Vall d'Aran y atraviesa
el Pallars Sobirà en un descenso que lo ha convertido,
por su braveza, en el principal lugar para la práctica
de deportes de río de la Península (pre-campeonato de
kayak en el año 2000 y sede del campeonato del mundo
en el 2001). Su paso por el Congost de Collegats, puerta
sur de la comarca, es espectacular, con el cielo lleno
de rapaces, entre paredes y rocas que llegan hasta los
450 metros de altura y que constituyen una importante
escuela de escalada con más de 250 vías en un paraje
único.
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La
gran influencia del clima mediterráneo hace que en los
Pirineos catalanes se establezca una estacionalidad
muy marcada, con inviernos fríos y secos propicios,
por tanto, para la práctica de actividades como el esquí
(en todas sus variantes), la escalada en hielo, las
travesías con raquetas... La primavera marca el inicio
de la temporada de rafting y de los incondicionales
del kayak, con el deshielo de los ríos de primer orden.
Los veranos muy cálidos, idóneos para las rutas, las
ascensiones a cumbres importantes como la Pica d'Estats,
la escalada, el kayak, etc. Y por último, el otoño que
podemos describir como un espectáculo a nivel paisajístico
por su calidez de luces y mezcla de colores idóneo para
la práctica del senderismo.
Sabemos
que el medio natural se encuentra muy ligado al producto
que ofrecemos, es por este motivo y por convicción propia
de todo el equipo que forma Minairons que, proponemos
una gestión de nuestras actividades muy enfocada al
respeto y estimación del medio ambiente.
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